Aina Aguiló

140.000 ALUMNOS CADA DÍA (artículo publicado en el Dia del Mundo)

A CUALQUIERA que conozca un poco las condiciones de acceso a la función pública docente, no le habrá sorprendido los resultados de las oposiciones a maestros en Madrid de las cuales se han hecho eco los medios de comunicación.
Es un clásico. Un ejemplo lo explica mejor: un juez interino de lo mercantil, con diez años de ejercicio en la jurisdicción se presenta a una plaza de un juzgado de lo laboral, juntamente con cientos de aspirantes que, tras terminar sus estudios de Derecho, se han preparado durante tres años para presentarse a las oposiciones. Unos han trabajado durante toda su jornada impartiendo justicia, y con perfecta diligencia y acierto han dictado sus sentencias de lo Mercantil, gracias a su preparación, por una parte, y por la otra a su experiencia después de diez años de ejercicio en su destino; los otros aspirantes han estudiado durante los últimos tres años para esta oposición adquiriendo saberes teóricos y especializándose en la rama de Derecho Laboral.
Es la pescadilla que se muerde la cola. Si te encuentras en activo en tu condición de interino trabajando todo el día, las estadísticas de cada oposición sólo en la función docente arroja que los aspirantes que «vienen de fuera» pasan por delante de los funcionarios interinos con plaza, aspirantes con menos preparación práctica pero con grandes dosis de dominio de los temas consiguen la plaza por delante de los que demuestran unos saberes más prácticos y dominio del aula.
Es un verdadero dilema, o le damos más valor a la experiencia o le damos más valor a la puntuación en el examen de ingreso. Precisamente el procedimiento de Consurso-Oposición es el más utilizado para poder ponderar con más de un aspecto al aspirante, la nota del examen (aspecto al cual se refiere la palabra Oposición ) y los méritos del profesional, su experiencia, los cursos realizados, etc. (aspecto al cual se refiere la palabra Conscurso).
La formación de los docentes es un debate abierto desde hace años entre distintas sensibilidades políticas. El secretario general del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba, llegó a solicitar una prueba similar al MIR de los médicos para elegir profesores.
Andalucía intentó aplicar una fórmula similar a la de Madrid en que la nota pesara más que la antigüedad, pero tuvo que dar marcha atrás. La Junta aprobó en 2010 un baremo , el llamado decreto 302, que acabó desechado en marzo de 2012 por el rechazo de la mayoría de sindicatos y ante las protestas que un grupo de interinos protagonizó durante meses. En el Parlamento de las Islas balear tanto el PSOE como el PSM votaron en contra de instar al gobierno central para la elaboración de un Estatuto Docente, norma marco para la carrera del funcionario que vendría a resolver algunos aspectos importantes y que vienen siendo una reclamación del colectivo en general y de los sindicatos en particular. No hay que olvidar que dentro de una reforma educativa el profesorado constituye un pilar básico sobre el que asentar la recuperación de la calidad educativa.
No pretendo justificar a aquellos aspirantes que han fallado en preguntas básicas pero creo sinceramente que el principal fallo está en la formación de los docentes y es algo que debemos afrontar dentro de la reforma educativa y concretamente en el futuro Estatuto Básico del Docente. Deberíamos fijarnos más en los casi dos mil aspirantes que han aprobado el examen y ver que niveles existen en otras convocatorias.
Nunca he tenido ningún problema en denunciar la mala praxis de algunos profesores, he denunciado el adoctrinamiento aprovechando el ascendente del maestro sobre los alumnos menores de edad. Sin embargo, la gran mayoría de los docentes son grandes profesionales, diligentes y dedicados en cuerpo y alma a su labor, no olvidemos que son nuestros maestros los que levantan la antorcha de la educación y de la cultura cada día durante el curso escolar. Hay 140.000 alumnos que diariamente son atendidos por nuestros profesores en las Islas.
El sistema necesita un buen repaso, los profesores y maestros son los primeros que lo reclaman, pero si todo esto no ha ido a peor a pesar de llevar 25 años con una legislación y ordenación de la función pública docente equivocada, es por el empeño personal de la mayoría de profesores y maestros de nuestros hijos