Aina Aguiló

Dos experiencias educativas ejemplares

Buenas tardes,

Es este post seguiremos hablando del estudio hecho por Inger Enkvist.

Suecia ha llegado a ser un «país probeta» en cuanto a la educación. Vamos a pasar revista a dos experiencias pedagógicas interesantes por ser lo más cercano que se puede llegar a precisiones de laboratorio en el campo de la pedagogía. Dice Inger que es difícil obtener circunstancias tan extremas, tan puras, como las que se van a comentar aquí.

Primer ejemplo: Una escuela en el norte de Suecia que aplicó durante cierto tiempo métodos ultramodernos

Segundo ejemplo: Una escuela en un barrio de inmigrantes en las afueras de Estocolmo donde un grupo de alumnos y docentes trabajaron con métodos más tradicionales.

En este post hablaré del primero el proyecto FÄRILA

-350 alumnos

– A parte del presupuesto normal, se obtuvo dinero de varios proyectos y de un fondo europeo.

-No había aulas sino espacios abiertos

– Se dio a todos los alumnos y profesores un ordenador portátil

-Los estudiantes debían trabajar de manera individual  sin asistir a clases tradicionales

– En cada asignatura , el trabajo se dividió en temas y dentro de cada tema el alumno podía elegir su propio enfoque

– Durante las horas dedicadas al tema, el alumno buscaba información y finalmente redactaba un informe que se lo entregaba al profesor.

Un investigador de la Universidad de Linköping hizo una evaluación de este sistema:

Conclusiones investigación:

-Los trabajos entregados al profesor tienen un carácter no concluyente, característico de los proyectos de búsqueda de información .

-Los alumnos tenían un conocimiento superficial y fragmentario de los temas.

-No permitía hablar con otros compañeros que habían estudiado otros temas.

-Este método de trabajo, quizás el más caro emprendido en Suecia resultó negativo para los estudiantes con más dificultad , no tenían energía ni interés.

-En la prueba de lengua obligatoria este colegió obtuvo resultados sorprendentemente bajos.

-Los profesores se sentían estresados porque aunque sólo había entre 12/13 alumnos por aula, todos estaban trabajando temas diferentes, exigiendo ayuda personalizada.

– En vez de fomentar la independencia, dijeron los profesores, el método contribuyó a que los alumnos no se esforzaran en absoluto.

EN RESUMEN:

Si un «experimento» como éste no da mejores resultados, hay que buscar el error en los métodos aplicados y no en los alumnos ni tampoco en la financiación. Se puede concluir, según INGER, sin temor a exagerar que esta pedagogía es social y económicamente irresponsable

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